Crónica Real Madrid - Mónaco Champions League

El Madrid golea al Mónaco para recuperar el pulso y la sonrisa (6-1)

Partidazos de Vinicius y Bellingham, que se reivindican, y Mastantuono en su mejor encuentro como madridista

El Madrid volvía a jugar en su templo cuatro días después de una sinfonía de viento de 90 minutos y una de las grandes reprimendas de la hinchada desde hace tiempo. Esta vez el escenario era en el marco de su competición fetiche y con ganas de recuperar sensaciones. 


Y vaya si lo hicieron, los aficionados sí que se pudieron marchar esta vez contentos, posiblemente vieron la mejor versión de su equipo en esta temporada, después de todo. Los blancos cuajaron un partido a pedir de boca, en el peor escenario y que lava algo la cara y los ánimos del equipo en unas horas bajas. 


Los aficionados tenían motivos para estar contentos no sólo por el resultado y los goles sino porque los jugadores les brindaron algo que es innegociable en el Bernabéu, el compromiso y sacrificio colectivo. Demostraron que uno de sus mayores problemas en estas últimas temporadas es la actitud, el correr solo cuando toca, y quieren. 


En esta ocasión corrieron todos y durante los 90 minutos y no corrieron sin criterio, apretaron en la presión en campo contrario, algo que demanda la hinchada, de esas circunstancias vinieron todos los goles. Ahora todos los aficionados esperan que sus jugadores se den cuenta de que cuando quieren pueden, que no se les ha olvidado correr y de la importancia de presionar y robar en campo contrario. 


Los blancos tuvieron un partido más plácido de lo esperado e incluso perdonaron una goleada todavía más de escándalo, es cierto que el Mónaco le dió al Madrid lo que quería no fue un equipo encerrado atrás, a los que el Madrid se les atraganta y no ve manera de meterles mano. 


Los franceses plantearon un partido directo y agresivo y los locales vieron un filón en los espacios que dejaban atrás los monegascos. Y a los cinco minutos ya iban por delante, un gran movimiento de Mastantuono entre tres le permitió un pase a Valverde en la frontal, que de espaldas sirvió de cara a un Mbappé que remató de primeras con un pase a la red, al más puro estilo Kroos.


El Madrid se gustaba, de la mano de un Guler que volvió a ser ese jugador diferencial, y necesario, para el Madrid, el que no se acogota y se hace dueño del juego, Mastantuono también estaba eléctrico, mostrando una imágen muy deseada por la parroquia blanca. 


El segundo gol fue una delicatessen colectiva, pase de tacón y caño de Camavinga a Guller que sirvió de primeras al hueco para Vinicius, en un pase que habría firmado también Kroos, el brasileño llegó al área y puso la asistencia con el exterior para que Mbappé firmase su doblete. 


Gran imagen de los merengues al descanso, y la del Mónaco tampoco era tan mala, también tenían cierta facilidad para generar peligro pero en defensa eran un flan. Lo más salvable de los de Pocognoli fue un Akliouché que demostró que es un jugón, las pedía todas y no paraba de intentarlo, mostró un gran descaro, pero tal vez no era el mejor escenario y contexto para adornarse, tuvo algunos fallos de juventud e ímpetu.


El joven francés fue el más destacado, pero el más peligroso fue Teze, el neerlandés tuvo dos muy claras, sobre todo un larguerazo poco antes del descanso que tal vez hubiera cambiado el partido. El equipo francés trató de explotar que Balogun se fabricara superioridades mandándole balones en largo para que los bajase.


Los blancos no soltaron el acelerador y Vinicius, enchufado dispuesto a resarcirse de los pitos se fabricó un jugadón para dejar el gol servido a Mastantuono, el brasileño se inventó un baile dentro del área no buscó el gol y realizó lo que pedía la jugada.


Aunque su gol no tardaría en llegar, participó en otro más, estaba en todas el brasileño. Pase raso desde la banda al punto de penalti y gol en propia de Kehrer. El propio al que en la siguiente Vini se la robó, amagó frente a él y Dier y la puso en la escuadra, no lo celebró y sólo se fundió en un simbólico abrazo con Arbeloa, gran valedor suyo.


Prácticamente cada ataque del Madrid era gol y todos tras robos y pérdidas en campo contrario, pero el Mónaco anotó el gol del honor tras una frivolidad de Ceballos dentro del área, que Teze no perdonó para redondear su gran partido. No termina el Madrid de dejar la portería a cero en sus goleadas, siempre hay algún gol que afea algo el marcador.


Los blancos cerraron el set con un gran gol de Bellingham tras una falta pateada por Mbappé cuyo chut rebotó en la barrera, lo recogió Valverde y filtró para Bellingham, al que Huijsen dejó solo tras dejar pasar el balón, el inglés recortó al portero y remató a placer. Jude lo celebró con mensaje a la grada y celebración cómica por las críticas por salir de fiesta.


Y fiesta fue lo que se vivió en el Bernabéu que recuperó la sonrisa y el pulso tras las semanas más difíciles en mucho tiempo, ahora solo falta ver si lo mantienen en el tiempo y es el inicio de una buena dinámica o un oasis en el desierto. Por lo pronto el top 8 en Champions está más que amarrado. 

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