Crónica Real Madrid - Manchester City Octavos Champions
El Halcón hace volar al Madrid que pone un pie en los cuartos (3-0)
La efectividad del Madrid y un hat-trick de Valverde dejan noqueados a los de Guardiola. Vinicius falló un penalti que pudo haber sentenciado la eliminatoria
Da igual cuantas veces pase y se diga, siempre es el más difícil todavía para el Madrid. Siempre está la mística, los ‘90 minuti en el Bernabéu son molto longo’, el efecto despertador que hace en los jugadores del Real Madrid el himno de la Champions pero se piensa que alguna vez tendrá que dejar de funcionar, y el miércoles parecía el día para ello, un equipo plagado de bajas, y en horas bajas pasando una temporada rara en la que nada termina de encajar y parece en crisis constante, sin jugar a nada, sin intensidad.
Pero lo inesperado ocurrió, durante la semana se escuchaban las voces de “haber cuantos mete el City”, “con que no se haga el ridículo…”, y todo hacía pensar eso, no sonaban a presagios pesimistas cuando se venía de rascar una victoria triste en Vigo con una muy mala imagen del equipo en los últimos cuatro encuentros como mínimo.
Y los primeros minutos de partido no daban esperanzas con el City plantándose en el área del Madrid una y otra vez, con un Doku imparable que estaba siendo un quebradero de cabeza para Trent. El belga, diablo como siempre, volvió a ser el que más daño hizo. No como un Haaland que sigue sin ser diferencial contra los blancos.
Pero de repente Courtois se sacó un pase de quarterback que Valverde se arregló para quedarse solo con un control exquisito, que fue también regate y dejó a O´Reilly con el molde. Donnarumma salió pero el charrúa es un galgo y con un leve toquecito le sobró para quedarse solo a portería vacía y marcar a placer, eso sí sin excesivo ángulo.
Jarro de agua fría para el equipo de Guardiola que ya no dominaba y no vivía tanto en campo del Madrid que no tardó en asestar otro duro golpe a los ‘citizens’, buena conducción de Vinicius que filtró un pase a Valverde que remató en plan Mbappé para hacer el segundo.
A partir de ahí el Madrid se hizo con la manija del juego y apoyándose en una gran solidez defensiva fundamentada en el compromiso, la intensidad y las ayudas en las coberturas empezó a mover la pelota con una efectividad y velocidad que apenas se le había visto en toda la temporada.
El City salió con muchos delanteros y pocos centrocampistas y el Madrid sin una referencia clara arriba, en los primeros minutos se iba alternando esa referencia, Valverde, Guller… . Y ahí cayó en la trampa Guardiola, con tan pocos centrocampistas dejó muchos espacios atrás con un marcaje uno a uno en el que Valverde se erigió como la figura de referencia aprovechándose de su velocidad y exuberancia física.
No quiso anclarse en la referencia desde el principio para que el City mordiese el anzuelo y con su gran movilidad fue indetectable durante todo el partido, igual te llegaba de segunda línea en todas las acciones de ataque que te recuperaba un balón en una ayuda al lateral derecho.
En una de esas acciones llegó el tercero, jugada en la que los blancos acumularon muchos hombres en ataque, Brahim puso un balón de vaselina al punto de penalti y ahí apareció Valverde, que vestido de Pelé en la final de Rasunda del 58, le hizo un sombrerito a Guehi en una baldosa y remachó sin piedad a portería.
La grada se ponía de pie y se rendía ante un ‘Pajarito’ que volvió a ser ‘Halcón’ más que nunca, uno de los jugadores más queridos por la hinchada blanca, con los que se siente más identificado y a los que menos crítica y más respeta por su entrega y humildad, casi, innegociables. Y no todo el mundo pone de pie al Bernabéu, pero la exhibición que estaba dando Valverde era histórica y lo merecía.
Todo esto en apenas 45 minutos, la cosa no cambió mucho en la segunda mitad, a la que Mendy, que se estaba marcando un partido digno de sus mejores tiempos, no compareció y dió entrada a Fran García. Guardiola por su parte sacó a un perdido Savinho por Reijnders para que no se le terminase de ir el partido y pudiese tener más la pelota.
Pero el Madrid estaba enchufado y el Bernabéu encendido, todo salía bien, o casi todo, de un córner a favor del City se llegó a un penalti a favor de los locales, Guller sirvió para Vini que se la llevó en carrera y recortó a Donnarumma para provocar la pena máxima.
El brasileño se la ‘pidió’ pero ejecutó el penalti de muy mala forma y el portero italiano la detuvo sin excesiva dificultad. El ‘7’ se disculpaba con la grada, que agradeció el gesto, pero que se relamía con la posibilidad de dejar la eliminatoria ya encarrilada en Madrid.
El Madrid sufrió algo más en la última media hora, pero nada que no pudiese soportar, el daño ya estaba hecho y los 'citizens' se apoyaron en su artillería, Doku, Cherki, Marmoush…, para tratar de hacer algo de daño. Pero el susto lo dió O’Reilly, pero Courtois no podía faltar a su cita con la historia y los milagros, ya se han acabado los calificativos con el belga, que sirve para todo, y que cada día hace más difícil la comparación con otra leyenda que también obró milagros como Iker Casillas.
O´Reilly remató a apenas un metro de la portería y el belga fue capaz de casi a pierna cambiada sacar el pie en una parada digna de portero de balonmano. Fue el único fallo en todo el partido de Thiago Pitarch, que también se fue aplaudido del Bernabéu en un partido en el que no se dejó nada, no se cansó de correr, la pedía y la movía con personalidad y contagiaba a sus compañeros con su espíritu y sacrificio.
Una vez más lo del Madrid vuelve a ser inexplicable, vuelve a confirmarse como el único equipo que es capaz de hacer estas cosas y que tiene ese embrujo que saca lo mejor de lo peor, aun queda la vuelta, quien sabe si nos acordaremos del penalti de Vini, pero la primera piedra a los cuartos ya está puesta, falta rematar la faena en Manchester.
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