Crónica Arsenal-Real Madrid Cuartos Champions Ida

El Arsenal revienta al Madrid a cañonazos (3-0)

Un doblete de falta de Rice y otro gol de Merino dejan la eliminatoria casi imposible ante un Madrid vulgar 


Aún queda la vuelta y el Bernabéu tiene mucho embrujo, pero esta sería la más difícil todavía, la machada más grande de la larga historia de machadas del Madrid. Los blancos seguro que remaran y lucharán, pero a lo mejor no les da ni para quedarse en la orilla.


Los blancos andan desnortados, está claro que estamos ante el peor Madrid de la década, rivalizando con aquel de la 2018-19, en cuanto a sensaciones y rendimiento. Puedes perder si, pero la manera de hacerlo es lo que cansa a la afición, porque parafraseando a Bernabéu ‘la camiseta del Madrid es blanca y se puede manchar de barro, sudor, sangre, hasta lágrimas, pero nunca de vergüenza’, algo que no está haciendo el plantel blanco, falta alma, intensidad, están instalados en la comodidad y la desidia.


El Madrid es un equipo vulgar y es de los peores ‘cumplidos' que se le puede decir a un equipo. Los blancos vienen jugando con fuego y se han quemado, o más bien le han reventado a cañonazos. Es cierto que dos de los tres goles son faltas en las que nada puede hacer el portero, pero no desmerece nada el mérito del Arsenal ni el demérito del Madrid, porque los blancos no generaron ni una sola ocasión de gol ni dieron sensación de peligro y Courtois sacó tres o cuatro ‘milagros’ de los suyos. 


En la primera parte el Madrid sostuvo más o menos bien al Arsenal, estuvo bien armado el bloque y el dibujo 4-4-2 permitía ayudas de Bellingham y Rodrygo a los laterales, sacrificando eso sí la velocidad y sorpresa a las contras, quitándole potencial ofensivo. 


Odegaard y Rice estaban en todos lados, manejando el juego a su antojo, ofreciéndose, intentando paredes con los delanteros, no como sus homónimos blancos, Modric y Camavinga comenzaron el partido fríos y erráticos, perdiendo gran cantidad de balones y haciendo faltas. 


La presión del Arsenal era asfixiante por momentos, poco a poco los centrocampistas se fueron centrando y calentando, Modric se hacía con la manija del juego blanco y Camavinga se activaba para robar una gran cantidad de balones y abarcar mucho campo.


El Madrid quería dormir un poco el partido y bajar el ritmo, pero era inocuo, incapaz de generar peligro, la circulación de balón era lenta y plomiza, sólo los pases en largo diagonales de Rüdiger son un elemento diferente. Aún así estaban listos para intentar aprovechar el menor fallo del rival, consiguieron terminar jugada tras un resbalón de Kiwior en el primer minuto y tras una mala entrega de Saliba en medio campo. 


La más clara del Madrid la tuvo Mbappe, tras una gran jugada de Bellingham en la que salió con el balón entre tres pegado a la cal, metió un pase al desmarque del francés que chutó fuerte, pero al muñeco. En su mejor momento hubiese pegado fuerte abajo al palo corto sin que el portero pudiese hacer nada. 


El Arsenal también tuvo las suyas, generando problemas en los balones parados, Saliba sacó sin querer debajo de los palos un remate de Thomas Partey, tal como hiciera Bellingham en otra ocasión. El Madrid estuvo a punto de irse al descanso por detrás de no ser por Courtois que salvó a su equipo por dos veces, cabeceó Rice y paró el belga que se la dejó a Martinelli que volvió a rematar, pero Courtois la despejó. 


La segunda parte comenzó como la primera, con un ritmo algo más bajo y el Madrid tratando de irse más arriba pero sin claridad. Hasta que en el 58’, tras una falta, Rice se sacó una rosca infernal que, a media altura, superó la barrera por fuera y se metió lamiendo el palo. Como el que se llevaron los blancos con el gol.


Los locales se vinieron arriba y empezaron a inquietar más, tras una combinación, Martinelli pegó duro, Courtois rechazó, le llegó a Merino, Alaba la salvó bajo palos y tras otra volea del vasco, el belga se volvió a hacer grande. 


El Arsenal insistía y todos los rebotes y segundas jugadas iban a ellos, el actual campeón lo fiaba todo al pelotazo, pero ninguno de los tres de arriba la bajaba ni mucho menos resolvía, muy dispersos, solo perdían balones. 


El Madrid aculó y volvió a conceder falta en la frontal, otra vez Rice, el Emirates expectante para ver si volvía a repetir la hazaña, y vaya si lo hizo. El inglés se inventó una obra de arte, un cañonazo inapelable con el interior de la bota derecha que quitó todas las telarañas. Describirlo no le hace justicia a uno de los mejores goles de falta, ¡de la historia!. Viendo esto parece mentira el dato de que Rice no hubiese metido un gol de falta en su vida. 


Desastre, el Madrid hundido, sin capacidad de reacción y los locales oliendo sangre. Ancelotti tampoco reaccionó ni supo, como en toda la temporada, y cada vez queda más claro que el ciclo de Carletto en el Madrid ya ha tocado a su fin. Cogió el balón Lewis-Skelly, que estuvo omnipresente en el campo metió el balón atrás desde banda izquierda y Merino remató con una dulzura exquisita, zurdazo de primeras para ponerla junto al palo, imposible para Courtois. Menudo invento se ha sacado Arteta con Merino, ante la necesidad ha encontrado a un ‘9’ que está cumpliendo con creces. 


El Madrid no pudo hacer más, intentó guardar la ropa para minimizar, si cabe, el golpe, y en los últimos minutos pegó un pequeño arreón, pero la falta de juego y soluciones del equipo hacía que todas las jugadas fueran atropelladas y torpes. Se antoja imposible la remontada dentro de una semana en el Bernabéu.


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