Crónica Real Madrid-Real Sociedad Cuartos Copa del Rey Vuelta
Rüdiger vuelve a ser el héroe del Madrid y lo mete en la final de Copa (4(5-4)4)
El alemán anotó en el 116 a la salida de un córner en un partido loco, con seis goles en la segunda parte y en apenas 13 minutos
Otra vez ‘el loco’ reinó en la locura. La primera parte no parecía presagiar el manicomio en el que se convertiría el Bernabéu en la segunda, con ¡¡6 goles!! en 45 minutos.
El Madrid trajo el embrujo y la épica de la Champions a la Copa, dejando a su rival impotente después de tenerlo en la lona y no ser capaz de rematarlo, aunque la Real también vendió muy cara su piel y se vistió de Real Madrid para replicar los golpes de los blancos, pero quien más oficio tiene en estas lides son los blancos.
No podrán jugar bien pero la mística y la manera de competir de este equipo no la tiene nadie en el mundo y si a eso le sumas sus individualidades como Vinicius... . Eso sí no oculta que el Madrid sigue sin encontrar el rumbo, sigue fiándolo todo a las individualidades, sin juego y con un serio problema en defensa.
El equipo blanco parece ser indolente a los golpes, parece que no les importa, pero por otra parte es la única manera que tienen de enchufarse, yendo a contracorriente y complicandose la vida. Este equipo es experto en hacer sufrir y darle emoción a los partidos para enfado de su afición.
Tanto es así que al cumplir el cuarto de hora la Real ya iba por delante y empataba la eliminatoria, Lucas vuelve a quedar en evidencia, su banda es un agujero. Un pase de Zubimendi que peinó Pablo Marín dejó solo a Barrene, que sólo tuvo que conducir y meterla por debajo de las piernas de Lunin.
El gol no desmerecía el inicio del Madrid, con un Endrick enchufadísimo que en el minuto 7 estuvo a punto de meter un gol antológico de chilena. Vini también tuvo un buen disparo que sacó Remiro, pero la Real ya iba por delante.
Hasta que Vinicius se sacó de la manga un pase de la escuela de Modric que dejó solo a Endrick, que definió con una clase brutal de vaselina para batir a Remiro. Se juntaron los meninos brasileños y en el Bernabéu se bailó samba.
La primera parte acabó con una protesta de un penalti de Vinicius a Kubo, nada que revisar.
En la segunda parte Endrick volvió a calentarse rápido y tras una gran internada por la banda derecha sirvió para Rodrygo que no pudo rematar ante la oposición de Zubeldia. Poco después tras un córner de Rodrygo, Remiro asestó un gran bofetón a Bellingham, no se sancionó como penalti, por fuera de juego, dudoso, y ser jugada residual, curioso que esta si lo fuese y no aquella de Pamplona.
En el 64’ Ancelotti había premiado a Endrick por su partido y su gol con la sustitución, el Bernabéu si lo supo reconocer y sí que le premió con una sonora ovación. Carletto quiso mantener en el campo a Vinicius, y le dió la razón, pero podría haber tomado la decisión de quitar a Rodrygo.
Poco a poco Kubo fue comiéndose a Camavinga y los dos laterales se convirtieron en autopistas, por ahí creció la Real, tanto que tras sendas internadas por banda derecha, Alaba ‘marcó un doblete’ en propia meta que metía a la Real en la final.
El Madrid reaccionó tras los golpes y solo le sirvió un chispazo para dejar a la Real de piedra. Vini le hizo a Traoré la que le hizo a Fernandinho en Manchester, la puso al punto de penalti y Bellingham voleó de primeras con un remate acrobático. El Bernabéu se prendió, como en las grandes noches europeas y se soñaba con cerrar el pase antes del final.
Los blancos volvieron a despertar justo antes de morir, como otras tantas veces, dejando a los aficionados ese sabor agridulce de saber que cuando quieren pueden, de que hay juego y calidad pero lo sacan demasiado de vez en cuando.
En el 86’ Mbappé dejó pasar un balón en largo que le cayó a Vinicius que se plantó frente a Remiro, que salvó a su equipo con un milagro y mandó a córner. Se pidió fuera de juego posicional de Mbappé pero el córner se sacó y Tchouameni dió la vuelta al marcador de nuevo en un abrir y cerrar de ojos, cosas del Madrid, eso sí gracias en parte a Remiro que se la comió de manera sorprendente.
Los locales ya se veían en Sevilla, pero la Real aún quería más e iba a hacer sufrir más a los blancos, como Kubo siguió haciendo sufrir a Camavinga, que realizó falta sobre el japonés en una posición peligrosísima a segundos del final.
Sergio Gómez la puso en el área, Lunin fue a por uvas y Oyarzabal remató solo para silenciar al Bernabéu y mandar la eliminatoria a la prórroga. La Real se marcó un Real Madrid para no darse por vencido y luchar hasta el final.
El Madrid siguió insistiendo y por ocasiones los blancos eran merecedores del pase. Los locales lo pudieron cerrar en una jugada entre Vinicius y Mbappé que no se aclaraban entre el uno y el otro y al final la casa se quedó sin barrer.
Pero esos minutos son territorio Vini, en una jugada suya por banda se fue de dos con un sombrero de espuela, que aunque se le quedó algo atrás, se la llevó y cuando ya se marchaba a porteria, Olasagasti se desentendió del balón y dio una patada muy arriba al brasileño, que para sorpresa no se señaló con roja, ni siquiera el VAR intervino para hacer cambiar de opinión a Alberola Rojas.
Al final el Madrid obtuvo su premio y tras un córner de Güler, Rüdiger remató impecable a la red. El loco volvía a ser el héroe del Madrid, cogiendo los galones y leyenda de Sergio Ramos. La Real quiso y no pudo y el Real pudo y no quiso. La Cartuja vuelve a esperar al Madrid en una final de Copa en Sevilla.
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