Crónica Alcaraz-Sinner Final Wimbledon

Sinner se venga de Alcaraz y se alza con su primer Wimbledon (4-6, 6-4, 6-4, 6-4)

El italiano se mostró intratable y corta la racha de victorias del murciano contra él y en finales de Grand Slam 


Hoy solo queda aplaudir a Sinner, hoy no ha fallado, ha demostrado ser implacable y haber enterrado el fantasma de Roland Garros que estaba más presente y reciente para nosotros que para él.


El italiano ha sido una máquina en todos los sentidos, en ser frío como el hielo y mantenerse emocionalmente incorruptible y a jugar un tenis perfecto durante todo el partido.

Alcaraz, con todo su talento y arrojo, ha terminado desesperado, ha llegado un momento en el que no ha sabido cómo meter mano al italiano que ha sido inconmensurable.


Sinner se ha crecido tanto que parecía imbatible y el único que es capaz de ganarle a día de hoy no ha podido completar la machada. El italiano ha ido creciendo en juego y confianza y Alcaraz ha hecho el camino inverso, muy incómodo en pista desde el segundo set.


Es cierto que no ha sido todo demérito del murciano y que el nivel propuesto por Jannick hacía casi imposible cualquier reacción. Pero el de El Palmar no ha encontrado sensaciones anímicas y de juego en todo el partido, en el que apenas ha soltado dos “¡Vamos!”.


No ha habido momentos claves que hayan decantado el partido claramente, ha sido más una tónica general que se ha ido desbalanceando. El español no sacó partido de su saque en todo el encuentro, sobre todo en el primero, con porcentaje muy bajo, un 51%, a pesar de realizar 15 aces


Al principio el porcentaje en saques andaba más parejo, favorable a Sinner, pero más igualado, un 57% frente a un 61% del italiano pero fue cambiando, el español fue perdiendo y Sinner ganó algo. De hecho el italiano no hizo ningún ace, algo que le caracteriza, hasta bien entrado el tercer set y terminó realizando 8. 


No fue un partido tan físico y exigente como la final en Roland Garros, no hubo una gran cantidad de rallies y los puntos se decidían más o menos “rápidos”, passings, voleas, dejadas… .


Carlos empezó dominando con su derecha, las voleas y dejadas pero se fue diluyendo y para su sorpresa, Jannik empezó a dominar sus registros, lo que lo sacó de quicio y exclamaba a su equipo en uno de los descansos. El espigado jugador italiano consiguió ganar a Alcaraz en su propio terreno y con sus virtudes, dejadas, voleas… .


Pero a pesar de todo el partido era de lo más igualado y todo estaba muy ajustado, empezó a decantarse a partir de mitad del tercer set, pero con un cuarto por delante en el que Alcaraz podía venirse otra vez arriba y volver a empatar. 


Pero hoy no había sensaciones, el español no disfrutó, estaba pesimista. En París era el resultado el que no acompañaba, pero si las sensaciones y la confianza. Hoy al revés, el resultado no era un gran drama, el murciano iba sobreviviendo y manteniendo el marcador pero no estaba cómodo. 


Carlos lo luchó hasta el último momento, pero era más fácil para Sinner romper el saque del español que a la inversa. El italiano empezó a ser intratable con su saque, pero también con su resto que forzó muchos errores de Alcaraz, al que se le quedaron muchas bolas en la red.


En el cuarto set el tenis de Sinner llegó a ser inconmensurable, era una auténtica pared, lo devolvía todo, llegaba a todo, pero sobre todo metía unos “palos” con su derecha imposibles de contrarrestar, o winner o error forzado. 


Sinner lo quería por la vía rápida y Alcaraz parecía ya fuera del partido, pero nunca hay que dar por muerto al murciano, gran pecado, y no su rival. Se enganchó a la manga con un juego al servicio, pero lo condenó perder el primero al break y llegar a perder el segundo cuando lo tenía ganado.


Para colmo Sinner estaba intratable al saque y servía para ganar, esta vez no hubo milagro y el italiano lo aprovechó para ganar su cuarto Grand Slam y dar a Italia y a él mismo su primer Wimbledon.


Jannick cortaba así una gran racha de cinco partidos seguidos perdiendo contra Alcaraz y hacía conocer al murciano, amargamente, lo que es perder una final de Grand Slam, tras un gran cinco de cinco, y no sólo eso sino también su primera derrota en Wimbledon en tres años y cortar su racha de 24 partidos sin perder.

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