Crónica España-Grecia Semifinales Mundial Waterpolo
La selección obra el milagro y pasa a la final del Mundial (11-9)
Tras ir ganando todo el partido, un gol en el último segundo dio la posibilidad de llegar a los penaltis en la que los griegos fallaron dos
España se abona a la épica en la semifinal del Mundial de Singapur. Los de David Martín tuvieron el partido controlado durante toda la primera mitad pero se complicaron la vida con una segunda parte horrible en la que solo anotaron un gol, el del empate en el último segundo.
El partido empezó bien, 2-0 aprovechando las superioridades y apoyándose en el muro de Unai Aguirre. Los helenos se mantenían en el partido con un gol de penalti dudoso. El primer cuarto se cerraba con la selección un gol arriba.
El segundo sprint lo ganaron los griegos, pero lo que marcó el segundo periodo fue la brutalidad señalada sobre Argyropoulos, en un primer momento los árbitros no sancionaron expulsión con cambio pero en la repetición quedaba claro que el griego asestaba un puñetazo a Álvaro Granados debajo del agua.
El jugador heleno terminaba su partido y su equipo se veía obligado a jugar cuatro minutos en inferioridad, casi todo lo que quedaba de cuarto. Granados anotó el penalti por la brutalidad para poner diferencia de dos goles. Se amplió hasta cuatro (2-6) y parcial de 3-0, España estaba aprovechando la inferioridad y sacando rédito de la defensa.
Gkiouvetsis anotó para recortar distancias y terminar la media parte con 3-6 en el marcador. Había tres goles de distancia pero no cabía la posibilidad de confiarse. En el tercer cuarto solo hubo un gol, y fue griego para recortar distancias y ponerse a dos. Las defensas dominaron y ya empezaron a darse fallos fruto del cansancio, menos bloqueos, menos efectividad en las superioridades.
Quedaba todo abierto para el último cuarto con solo dos goles de diferencia, tras haber llegado a cosechar una diferencia de cuatro. Los de David Martín siguieron desaprovechando superioridades, muy atascados en ataque y no tan efectivos en defensa. Grecia creyó en la remontada mientras España estaba en tendencia descendente con cada vez menos confianza.
Gkillas y Pouros recortaron hasta hacer el empate en el marcador. A los españoles empezaban a temblarles las piernas y el objetivo era mantener el empate y que los griegos no volviesen a anotar. Pero el mismo Gkillas consumó la remontada que dejó congelado el banquillo español. Faltaba minuto y medio, España no había anotado ni un solo gol en el segundo periodo y el parcial era de 5-0.
Todo se podría haber complicado más pero Cabanas y Gomila mantuvieron a la selección con dos bloqueos pero la posibilidad se esfumaba con un disparo de Perrone que no llevó a nada y que daba la última posesión del partido a los griegos, que ya se veían en la final.
Se necesitaba un auténtico milagro, los helenos se confiaron y una contrafalta quedando cuatro segundos en el marcador dió a España la última oportunidad, la última bala que Alberto Munárriz no desaprovechó. Mandó un disparo seco desde 6 metros en el centro de la piscina que Tzortazos ni vio.
El milagro se había consumado, no se había anotado un gol en 16 minutos y se coló a falta de un solo segundo. Había que jugársela en penaltis, todavía no se había conseguido nada, pero el ánimo estaba muy decantado, había dado otro vuelco. España anotó todos sus lanzamientos, Grecia puso a lanzar a Skoumpakis y Kakaris que erraron ambos disparos para mandar a España a la final y asegurarse otra medalla más.
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