Crónica PSG-Chelsea Final Mundial de Clubes
Palmer destruye al PSG y proclama al Chelsea campeón del mundo (3-0)
Doblete y asistencia del inglés ante un inoperante PSG
Saltó la sorpresa en Estados Unidos, contra todo pronóstico el Chelsea se ha proclamado el primer campeón del Mundial de Clubes, se plantó en la final sin hacer mucho ruido y de una manera brillante. Nadie contaba con los ingleses frente a todo un campeón de Europa como el PSG, que llegó a la final con 16 goles a favor y solo uno en contra.
Los blues aprovecharon ese papel de ‘outsiders’ para plantear un partido que desactivó la máquina perfectamente engrasada de Luis Enrique. Maresca planteó un partido que quitó la comodidad al equipo francés, no dejaron jugar a los centrocampistas, atosigándoles con dos o más futbolistas blues siempre encima y con una persecución constante de los centrales a sus marcas, para sacarlos de su posición.
Ni Dembelé ni Kvaratskelia pudieron desplegar su calidad ni llegar al área inglesa, Chalobah y Colwill iban con ellos más allá del medio del campo. Pero la estrella indiscutible fue Palmer, tuvo su partido, todo el peligro pasó por sus botas, pero estaba tan motivado que su presencia sí balón también fuese muy significativa y bajase a defender como un defensa más.
Fue el momento más inoportuno del PSG para tener el mal día. Mal tanto en ataque como en defensa, la banda derecha fue un auténtico agujero, se venía elogiando a Nuno Mendes y hoy no tuvo su partido y Beraldo demostró que no es Pacho, al que se le echó de menos más de lo esperado.
Palmer ya metía el miedo en el cuerpo con un disparo que se fue lamiendo la madera tras una triangulación increíble en el área, incluso parecía que la había metido. A la siguiente ya no perdonó, el Chelsea aprovechó el agujero por la banda derecha para enviar una balón a Malo Gusto que recortó y puso el balón atrás para Palmer que definió con templanza lamiendo el palo.
Apenas siete minutos después replicaron la jugada, Palmer definió casi exactamente como en el primer gol, pero lo hizo más bonito, sentó a medio PSG a base de amagos. Los franceses estaban derrotados, no veían la manera de meterle mano al equipo de Maresca y las acciones que tenían o no definían bien o eran atacadas por un gran Robert Sánchez.
El Chelsea seguía divirtiéndose e imponiendo su juego, tal vez no sean tan talentosos y tengan la calidad de los jugadores del PSG, pero son muy físicos y eso en el fútbol moderno es la mejor cualidad. Los blues eran aviones, en intensidad y duelos superaban a los de Luis Enrique que uno de sus sellos de identidad es la intensidad física. Pero el Chelsea estaba muy fino y su juego circulaba muy bien.
Así llegó el tercero y definitivo gol al borde del descanso, Palmer sirvió un balón delicioso entre dos defensas que dejó solo a Joan Pedro que también definió de manera deliciosa con una picadita imposible para Donnarumma.
Nadie se podía atrever a decir que la final se había acabado, por los precedentes de este bendito y loco deporte y el monstruo que estaba enfrente y que ha ganado todo este año, pero si que se veían necesarios muchos cambios.
Los de Luis Enrique recibieron de su propia medicina, la que habían estado dando durante todo el Mundial y sobre todo al Madrid en semifinales. El equipo salió más intenso en la segunda parte.
Pero no sirvió, no era el día de los parisinos, uno de esos días en los que la pelota no entra y el Chelsea solo tuvo que manejar y contemporizar hasta acabar el partido.
Aún así pudo hacer más sangre, el delantero Delap salió como un elefante en una cacharrería y si no es por Donnarumma se va con otro doblete, primero con un disparo lejano y soberbia parada del arquero italiano y luego tras una jugada de nueve en la que pugna con Beraldo se llevó el balón y Donnarumma atacó tras chutar a bocajarro.
Poco más pasó en el partido, en el plano deportivo, en los últimos minutos se puso muy bronco, con paradas del juego constantes, faltas agresivas y hasta un expulsado, Joan Neves tiró del pelo a Cucurella y fue cazado por el VAR, pero lo peor ocurrió al pitido final, antes de que los blues pudieran celebrar su triunfo se armó una tengan entre los dos equipos, en la que Donnarumma y Luis Enrique llegaron a agredir a rivales.
Mucha frustración en un equipo que no está acostumbrado a perder y que hoy ha visto como se le esfuma la posibilidad tangible del septete. El día que el Chelsea y Enzo Maresca se han confirmado ante el mundo como un equipo a tener muy en cuenta en los próximos años y les puede esperar más éxitos.
Comments
Post a Comment