Crónica Etapa 13 Vuelta a España
Almeida se corona en el Angliru y mete presión a Vingegaard, que resistió en el coloso asturiano
El portugués recortó 4’’ al danés por las bonificaciones, Pidcock no aguanta y Hindley ya está a 30’’ del podio
La etapa reina de esta Vuelta a España no defraudó con un puertarraco mítico y durísimo como el Angliru, fue un día para los hombres de la general aunque no se generaron diferencias notables.
Lo más señalado fue el pulso final entre Vingegaard y Almeida durante todo el Angliru.
El portugués torturó como nunca al de Visma, que llegó al límite de sus fuerzas, pero que volvió a hacer honor a su apodo, ‘Stickengaard’, acuñado en el segundo Tour de Francia que ganó cuando respondía con soltura a todos los ataques de Pogacar, que nunca pudo soltar al danés.
Era la etapa más larga y dura de esta vuelta, la fuga buscaba tener protagonismo y llegar a faldas del Angliru con el tiempo suficiente para luchar el triunfo de etapa. De hecho se formó un grupo de 25 ciclistas escapados, con invitados de nivel, algunos habituales de la fuga, como Pedersen, que aprovecha introducirse en las fugas para afianzar su maillot verde, Jungels, Vinokourov, Cepeda… .
Pero hoy los equipos de los favoritos tenían esta etapa marcada en rojo, sobre todo Vingegaard, UAE y Visma se turnaron para endurecer la carrera y no dar ninguna opción a la fuga. Nunca dejaron ir a la escapada más allá de los cuatro minutos manteniéndolos a raya para que no llegasen con una ventaja suficiente como para poner en riesgo la victoria de etapa.
Y así fue, el ritmo fue tan frenético que la escapada se iba desgajando en los puertos previos al Angliru, pero el grupo de favoritos no fue menos. Al llegar al Angliru solo resistieron en cabeza Jungels, Vinokourov y Cepeda, Tiberi les seguía pero una caída le obligó a desistir. Poco después Cepeda tampoco pudo con el empuje de Jungels y Vinokourov, y cuando empezaron las rampas duras solo Jungels aguantó en cabeza, pero el pelotón, ya muy mermado, se iba tragando uno a uno sin esfuerzo y Jungels no tardó en ser superado.
El grupo de favoritos era muy reducido con Almeida, Vine, Kuss, Vingegaard, Hindley, Pidcock, Pellizzari, Gall y Riccitello. A 4,5 de meta Almeida apretó, no fue un ataque, pero endureció tanto el ritmo que todos iban cayendo de maduros y solo Vingegaard le aguantó.
Quedaban ‘solo’ 4,5 kilómetros pero en puertos así, y sobre todo este coloso asturiano, con varios tramos al 20%, cada kilómetro se hace eterno y puedes perder mucho tiempo en un abrir y cerrar de ojos, una vez te despegas es imposible volver a entrar y aunque estés viendo al rival no lo puedes alcanzar.
Pidcock fue de los primeros en quedarse en el grupo de favoritos, su tercera posición corría peligro, ya que Hindley fue capaz de quedarse con Kuss como perseguidores de Almeida y Vingegaard.
Esperaba ver si alguno de los favoritos haría algún movimiento, un cambio de ritmo, pero la dureza de las rampas lo impidió, Vingegaard iba al límite de sus fuerzas y Almeida no tenía nada más, es muy diésel pero no explosivo, aún así el danés se grapó a su rueda con todas sus fuerzas.
En el último kilómetro, ya llano, Almeida arrancó y protegió bien los espacios para cruzar primero meta y llevarse una etapa épica e inscribir su nombre en una ascensión mítica, a Vingegaard se le veía especialmente contrariado de no poder haber levantado los brazos en el puerto asturiano.
Hindley y Kuss llegaron a medio minuto, por detrás, contra todo pronóstico Pidcock se volvió a enganchar a Pellizzari y Riccitello, no se le hizo tan largo el puerto como se creía, y llegaron a 1:16. Hindley le ha recortado 50 segundos y ya pone en riesgo el podio del inglés.
Comments
Post a Comment